La pediatra Mercedes Busto ha escrito este post basándose en su experiencia en atención hospitalaria y localizando los errores comunes que suele observar en madres que acaban de dar a luz. 

   

¡Ha llegado el momento! El momento de dar los primeros pasos como familia. El bebé ya está aquí y os necesita.

Y, ¿ahora? ¿Estaremos preparados? ¿Lo haremos bien?

Comienza una nueva etapa. El bebé está tratando de adaptarse al nuevo mundo, mientras que mamá necesita un tiempo para recuperarse.

El proceso de recuperación y cuidado del bebé van uno al lado del otro. La madre misma necesita un cuidado extra. Se enfrenta a muchos desafíos, como la lactancia, los pezones doloridos, no descansar ni de día ni de noche y muchos más.

1. Cuidado del ombligo.

El abdomen de los lactantes es abombado por el gran tamaño de las vísceras que contiene, presentando en su centro el cordón umbilical que va cambiando de color, de amarillo a negro, hasta que se desprende, más o menos a los 10-20 días.

    

¿Qué cuidados requiere?

  • Mantenerlo limpio y seco para evitar que se infecte. Usa jabón y agua, alcohol de 70º 0 clorhexidina al 4% (este desinfectante es más eficaz).
  • Hay que evitar: los antisépticos yodados (Betadineâ), que puede alterar la tiroides del recién nacido; la mercromina, ya que puede provocar eccemas; y los polvos de talco, porque pueden favorecer la aparición de granulomas u otras infecciones.

¿Cómo lo hacemos?

  • Lavarse las manos.
  • Retirar la gasa que cubre el cordón.
  • Limpiar con una gasa estéril impregnada en el centro con clorhexidina al 4% o alcohol de 70º, dando unos toques en sentido circular en la base del ombligo.
  • Colocar una gasa limpia alrededor del cordón o dejarlo al aire.
  • Doblar el pañal por debajo del cordón para evitar rozaduras.
  • Repetimos esta operación unas 2-3 veces al día, y siempre que se haya manchado con heces u orina.

Es normal que el ombligo sangre un poco los primeros días y también cuando se cae.

Si se le pone colorado o presenta un olor más fuerte de lo normal, consúltalo con el pediatra, pues puede que tenga una infección.

Al bebé lo podemos bañar igual, el ombligo puede mojarse, aunque no se haya desprendido el cordón. Lo esencial es que se lave y seque bien para evitar infecciones.

Aquí tenéis un vídeo de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía, donde podréis ver los pasos a seguir para el cuidado del cordón umbilical.


2.  Lactancia Materna.

Todas las madres que deseen dar el pecho a sus bebés tienen derecho a recibir ayuda y apoyo para la lactancia.

La leche materna es el alimento exclusivo de elección para todos los recién nacidos, incluidos los bebés prematuros, hasta los seis meses de vida, pues cubre todas sus necesidades básicas y permite su adecuado crecimiento y desarrollo.

Algunas veces los lactantes pueden necesitar además de la leche que obtienen del pecho, un aporte extra al que se le llama suplemento. El suplemento puede ser de leche de la propia madre, leche donada o leche artificial (existen fórmulas de leche infantil a base de leche de vaca o cabra).

El pecho se da a demanda. Cada vez que el bebé lo pide y tanto de día como de noche. La duración de cada toma también la establece el niño.

Los primeros días hay calostro, es lo que el bebé necesita. Evita tetinas y chupetes durante las primeras semanas, pueden confundirle para aprender a mamar bien. El pediatra es quien valorará si el bebé necesita suplementos de leche.

La mayoría de las madres pueden dar de mamar, aunque tengan gemelos, trillizos o estén embarazadas o amamantando a otro hijo.

La leche se produce según lo necesita el niño. A veces no deja de pedir, mama poco o parece estar incómodo mamando. Con un poco de paciencia esta crisis pasará. Necesita el pecho a su ritmo.

Los beneficios de la leche materna:

  • Ventajas sobre la salud de la madre: favorece un puerperio más fisiológico, retrasa la ovulación, disminuye el sangrado posparto y  se consigue mejor recuperación posterior de las reservas de hierro. Además, disminuye la incidencia de algunos tumores ováricos y mamarios premenopáusicos.
  • La leche de la propia madre consigue el mayor rendimiento nutritivo con la menor sobrecarga metabólica, por lo que disminuye el riesgo de obesidad en la edad futura.
  • Protege al bebé de algunas infecciones porque la mamá le transmite a través de la leche parte de sus defensas.
  • Se añaden un gran número de ventajas en el establecimiento del vínculo afectivo. Mayor desarrollo cerebral y sensorial con especial importancia en los prematuros y recién nacidos de bajo peso.

Posturas más frecuentes para amamantar:

Dar de mamar es lo normal. No tiene por qué doler. Una postura cómoda de la madre favorece un buen agarre del bebé al pecho. Si tuviese problemas pida ayuda a su pediatra, enfermera, matrona o asesora de lactancia.

Para que el bebé se coja bien debemos acercar sus labios al pecho, ayudándole a encontrar el pezón. Cuando haya abierto completamente la boca, acercaremos al niño al pecho y no el pecho al niño. La boca del bebé debe abarcar el pezón y la mayor parte de la areola y su lengua debe quedar debajo del pecho. Si está bien colocado, los labios del bebé deben sobresalir hacia fuera, quedando la barbilla contra el pecho y la nariz apoyada en él, pudiendo respirar igualmente. 

Posición sentada (o posición de cuna). El bebé estirado frente a la mamá en contacto con su cuerpo, mamando de un pecho y con sus pies hacia el otro pecho. Esta es la más habitual. En el caso de gemelos, la madre usa el cojín de lactancia o almohada para poder sostener los brazos y apoyar a la altura adecuada a los gemelos para que lleguen al pecho sin resistencia. Según la edad, los bebés pueden quedar cruzados o enfrentados.

  

Posición acostada (también llamada posición estirada o en paralelo). Facilita el descanso de la madre. Cuando el bebé abra la boca, la madre puede acercarlo al pecho empujándole por la espalda, con suavidad, para así facilitar el agarre. Es especialmente útil si la madre todavía siente molestias tras el parto.

  

Posición en balón de rugby (o posición invertida). El cuerpo del bebé pasa por debajo del brazo de la madre, la cabeza a nivel del pecho con el pezón a la altura de la nariz y sus pies apuntando a la espalda. Es una posición adecuada para amamantar a gemelos y a prematuros, permite una visualización más correcta de todo el proceso de enganche, y da opciones de maniobra con las manos. Es una posición muy socorrida cuando hay una cesárea reciente y duele toda la zona de la incisión.  

      

Posición de caballito. En esta posición el bebé está sentado a horcajadas sobre una de las piernas de su madre con el abdomen pegado yapoyado sobre el materno. Es la postura ideal en casos de grietas, reflujo gastroesofágico importante, labio leporino o fisura palatina, prematuros, mandíbula pequeña o si el bebé tiene poco tono.


3.  Lactancia artificial.

Cuando por deseos personales, enfermedades u otros motivos no se inicia o se suspende la lactancia materna, se debe de usar un sucedáneo de la leche de madre que es la fórmula adaptada o leche artificial.

Las fórmulas se clasifican, según la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición (ESPGHAN), en tres tipos:

A. Leches o fórmulas de inicio (suele poner un 1 en el envase, son para menores de 5-6 meses): cubren por sí solas todas las necesidades nutritivas del lactante sano nacido atérmino.

B. Leches o fórmulas de continuación (suele poner un 2 en el envase, para niños a partir de 6 meses): tienen una mayor concentración de proteínas y hierro. Se utilizan conjuntamente con otros alimentos.

C. Leches o fórmulas especiales. Su fin es alimentar al lactante que presente algún tipo de trastorno digestivo (diarrea, vómitos, alergia, etc.) y deben ser siempre prescritas por el pediatra.

Las leches artificiales se prepararán con agua libre de gérmenes y pobre en minerales, inicialmente aguas envasadas. Podría usarse agua potable del grifo si la composición lo permite por niveles de sales y de nitritos, en este caso se recomienda la ebullición del agua durante un minuto desde que comienza a hervir.

A partir del año pueden tomar leche de vaca entera o también leche de crecimiento. Y a partir de los dos, leche entera de vaca o semidesnatada.

Se recomiendan 2-3 raciones de lácteos al día en niños a partir del año. A partir de esa edad no deben ingerir más de medio litro de leche y derivados lácteos diarios porque favorece el estreñimiento.

4.  Las Vacunas.

Las vacunas son productos biológicos que nos protegen frente a virus y bacterias que causan enfermedades graves y pueden provocar incluso la muerte. Enseñan al sistema inmunológico a defenderse.

Mantener al día el calendario vacunal es fundamental para la salud de su bebé. 

Las vacunas empleadas en nuestro país son las siguientes: hepatitis B, difteria, tétanos, tos ferina, polio, Haemophilus influenzaetipo b, meningococo C, neumococo, sarampión, rubeola, paperas, varicela, virus del papiloma humano, rotavirus, meningococo B, hepatitis A y gripe.

Aquí tienes el enlace al calendario vacunal por Comunidad Autónoma del 2018:

 http://vacunasaep.org/familias/calendario-vacunas

5.  Prevención de Accidentes.

Síndrome de muerte súbita del lactante.

Es la primera causa de muerte antes del año de vida que ocurre de forma inesperada. Para prevenirlo:

  • Ponerlo a dormir boca arriba. La posición boca abajo duplica su riesgo y la de lado tampoco es segura.
  • El colchón debe de ser firme.
  • Evitar las sábanas sueltas, las almohadas y los juguetes blandos en la cuna.
  • No abrigar en exceso y mantener la temperatura de la habitación entre   20-22ºC.
  • Evitar fumar en casa.
  • Se recomienda, si se puede, dar el pecho al bebé. La lactancia materna reduce el riesgo.
  • Mantener la cuna cerca, pero, al mismo tiempo, separada de donde duerman los padres.

Síndrome del bebé sacudido. 

Al sacudir muy bruscamente a un bebé o a un niño, su cerebro rebota contra el cráneo y esto puede causar un sangrado dentro del cerebro. Suele suceder cuando un bebé llora inconsolable y la persona que lo cuida se pone nerviosa, pierde el control y es cuando comienza a sacudirlo.

Para prevenirlo nunca sacuda a un bebé o a un niño porque piense que así se va a calmar, ni tampoco para jugar. Aunque lo sacuda suavemente puede tener consecuencias graves.

  • No dejar nunca al niño solo, ni en cama sin una barandilla, ni sobre una superficie de altura, ni solo en casa, pues se podría caer al suelo.
  • No exponer al sol sin la debida protección, cremas solares, sombrillas, gorritos, etc.
  • Los adornos como los imperdibles, cintas, cadenitas o cordones son peligrosos pues pueden producir daños en el bebé, como enrollarse al cuello, etc.
  • El bebé en el coche debe de ir sujeto a una silla homologada acorde a su edad (hasta los 10 kg le corresponde el grupo 0), siempre colocada a contra marcha y nunca en el asiento delantero del coche.
  • No dejar objetos pequeños a su alcance.
  • El andador o tacatá es muy peligroso y no aprende antes a caminar.
  • No poner ni muebles ni sillas debajo de las ventanas.
  • En la bañera hay que vigilarle siempre, aunque tenga poca agua.
  • Guardar los productos tóxicos fuera de su alcance.

6.  El Sueño.

Los recién nacidos tienen un ritmo de sueño diferente. Se despiertan cada 1-3 horas normalmente, el resto de horas las pasan durmiendo.

Es aconsejable no despertar al bebé para comer. Es importante que esté despierto mientras come, ya que así comenzará a asociar el comer y el dormir.

También se aconseja no dormirlo nunca en brazos, mejor dejarlo despierto en la cuna.

Es recomendable establecer unas rutinas para así ayudar al bebé a distinguir el día de la noche.

Normalmente después de los 6 meses la mayoría de los bebés duermen toda la noche sin despertarse.  

7.  Higiene.

El baño.

El baño es una parte importante de la higiene de los niños. Hasta los 6 meses no es necesario bañarlos todos los días ya que no se ensucian demasiado. Cuando empiezan a

gatear o caminar se ensuciarán más y aquí sí será necesario el baño con más frecuencia.

El agua del baño deberá estar a la temperatura corporal, entre 36-38ºC, se comprobará con un termómetro de baño o con el codo o dorso de la mano. Se recomienda utilizar una esponja natural empleando un gel con pH neutro. 

Después del baño hay que secar bien al bebé de forma suave, secar bien las ingles, entre los dedos de los pies y de las manos, el cuello y los genitales.

El cambio del pañal.

La piel de los bebés es muy delicada, tanto el cuerpo como el culito, que es mucho más sensible ya que está en contacto con heces y orina. He aquí que el cambio del pañal debe realizarse con frecuencia sin esperar a que la piel del bebé se moje. Las caquitas hay que retirarlas lo más rápido posible, así evitaremos la dermatitis del pañal.

El culito debe de limpiarse con agua y jabón con pH neutro o con toallitas húmedas que tengan pocos aditivos. Antes de ponerle el pañal limpio se recomienda usar una crema para pañal, también llamada “pasta al agua”, si el culito está irritado. El pediatra es el que dirá si es necesario usar una crema específica.

Después del baño es recomendable limpiar las orejitas (nunca con bastoncillos de los oídos, mejor con una gasita húmeda), la nariz si hay moquitos (sobre todo cuando está acatarrado se debe limpiar con suero fisiológico). También los ojitos, y si tienen secreción, retirar suavemente con una gasita húmeda o toallita de higiene ocular. Las uñas se deben de recortar cada semana para evitar que se arañen (con tijeras de punta roma).

La dentición.

Desde el primer día de vida hay que inculcar al bebé a una buena higiene bucodental, esto se convertirá en una sonrisa sana para toda la vida. Aunque los dientes de los bebés no sean visibles hasta los 6 meses de edad no significa que no puedan tener caries. Los 20 dientes de leche de un bebé ya están presentes desde su nacimiento. 

Después de cada toma de leche, se recomienda limpiar la boquita del bebé, para ello se empleará un dedal de silicona específico para la boca del bebé, o una gasita húmeda. Se masajeará su encía y al mismo tiempo se estará protegiendo sus dientes y su boquita.

Se recomienda ir al dentista a partir del primer diente y las visitas siguientes con la frecuencia que este determine.

Los papás, tan pronto empiecen a salirle los dientes, comenzarán a cepillárselos, con cuidado, con un cepillo húmedo, dos veces al día, mañana y noche.

La dentición suele causar molestias a los bebés. Estas se alivian mordiendo materiales un poco duros y fríos, los llamados mordedores.

Esperamos que este post te haya resultado útil para ti y tu bebé. Recuerda que puedes formar parte del club de las mamás haciendo click aquí: 

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Fuente: Mercedes Busto Cuíñas, pediatra en el SERGAS (miembro de la Sociedad de Pediatría de Galicia, SOPEGA; de la Asociación Española de Pediatría, AEP y de la Sociedad Española de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica, SEGHNP)