El azúcar es una sustancia blanca, cristalina, de sabor dulce. Se obtiene de algunas plantas (caña de azúcar, remolacha). El nombre científico es Sacarosa. La forman dos moléculas de Glucosa.

Está en todos los alimentos vegetales. Dan a las frutas su típico sabor dulce. En otros alimentos también, pero se puede notar menos el dulzor. Por ejemplo, el pan, hecho de harina de cereal, que tiene almidones, es de sabor suave, casi dulce. Algo parecido pasa con la leche, que tiene lactosa. Y con las patatas. Y con los frutos secos. O la zanahoria cruda.

La Glucosa es un monosacárido que nuestro organismo necesita para funcionar. Digamos que es el “combustible principal” de las células del cuerpo humano. Es necesaria para crecer y moverse. Es una fuente de energía. Por eso, cuando baja la glucemia (hipoglucemia) la persona se siente mareada, floja, sin fuerzas y puede llegar a perder el conocimiento.

El elevado consumo de azúcares en la infancia contribuye a la actual epidemia de caries dental y de obesidad infantil, además de influir de forma negativa en las bajas tasas de lactancia materna. 

En su más reciente informe sobre azúcares y salud, la Organización Mundial de la Salud (OMS) aconsejó limitar el consumo de azúcares libres* a < 10% de la energía consumida  para prevenir la obesidad y las patologías relacionadas, y detalló que restringir la ingesta a < 5% podría ofrecer beneficios extra, especialmente en relación con la caries dental.

Pero...., ¿necesitamos tomar azúcar?

La respuesta es ¡NO! No hace falta tomar ni un solo gramo de azúcar puesto que el cuerpo sabe cómo fabricar glucosa a partir de cualquier alimento. De hecho, hasta el siglo XVI no se tomaba nunca azúcar. En realidad no se conocía. Solo se usaba la miel. ¡Y no todos los días! Al principio, el azúcar era una sustancia muy rara, que venía de América. Era azúcar morena y se vendía ¡en farmacias! como complemento de la dieta para personas enfermas. Luego se empezó a difundir entre la alta sociedad, ya que era bastante cara.

En un par de siglos más, se empezó a producir en grandes cantidades y a refinarse. De este modo ya se hizo asequible a todos.

Hoy en día, hay una gran producción de alimentos azucarados, y además son bastante baratos.

Y, ¿los alimentos "sin azúcar"?

Hay productos que tienen la etiqueta de “sin azúcar” para indicar que son aptos para personas con diabetes. Es decir, para quienes no tienen suficiente insulina.

Para que su sabor sea parecido al del producto “normal”, suelen añadir otros azúcares como el sorbitol o el manitol, que suben menos la glucemia. Pero a cambio suelen producir mucho gas intestinal, dolor abdominal y a veces diarrea. También la fructosa (otro azúcar) está ahora bajo sospecha: quizá no es tan inocua como se creía.

Además, esos alimentos (turrón para diabéticos, pastas, bizcochos, helados) pueden contener grasas poco saludables.

La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPaP) expone Siete razones por las que no debemos dar (apenas) azúcar a nuestros hijos:

1. Porque su valor como nutriente es CERO. No tiene proteínas, ni fibra, ni vitaminas, ni minerales, ni grasas. No aporta “nada bueno”, salvo “calorías vacías”.

2. Porque NO es necesario para que el cerebro y los músculos funcionen. El “azúcar necesario”, que se llama glucosa, lo fabrica nuestro cuerpo a partir de muchos alimentos saludables.

3. Porque el consumo de alimentos con azúcar hace que se consuman menos alimentos sanos. Esto hace que se ponga en peligro la salud de nuestros hijos.

4. Porque si se acostumbran al sabor dulce desde que son pequeños, después no será fácil aceptar otros sabores.

5. Porque es el mayor enemigo de los dientes. Y del bolsillo. La caries da dolor, pérdida de dientes y muchas visitas al dentista.

6. Porque aumenta la ganancia de peso. Y a mayor peso más riesgo de tener diabetes tipo 2, problemas cardiovasculares y algún tipo de cáncer.

7. Porque debemos fomentar hábitos saludables desde pequeños, para conseguir que sean adultos sanos y responsables de su alimentación, también sana.

Infografía cedida por el pediatra Carlos Casabona para explicar las cifras máximas de azúcar que se podrían tomar (aunque lo ideal sería no tomar nada)

Objeto desconocido

* La expresión “azúcares libres” hace referencia, según la OMS, a todos los monosacáridos y disacáridos añadidos a los alimentos por el fabricante, el cocinero o el consumidor, incluidos los azúcares na- turalmente presentes en la miel, los jarabes y los jugos de frutas.
Fuente: Artículo extraído de la AEPap (Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria) y Julio Basulto ("Azúcares en alimentos infantiles. La normativa española y europea, ¿a quién protege?")